Este artículo apunta cuatro sugerencias sobre de qué forma podemos instruir a nuestros hijos para que puedan tomar resoluciones convenientes y tener control de su vida.
Actualmente, los valores morales se están perdiendo y ahora es muy simple que engañen a nuestros hijos por la tendencia a ‘desobedecer’ a sus progenitores. Muchos progenitores se preguntan de qué forma pueden instruir a los hijos y enseñarles las ventajas de la obediencia, como el reconocer que la desobediencia siempre y en todo momento y en todo instante traerá desventajas.
1. Hacer lo correcto cuando nadie mira
El camino del obediente siempre y en todo momento y en todo instante estará más claro, siempre y en todo momento y en todo instante estará despejado. Esto los anima a ser prudentes y confiados. En este camino prácticamente, nadie transita. Hacer lo adecuado incluye hacer el bien, aun cuando nadie ve nuestras acciones.
2. Buscar la sabiduría
Las personas obedientes no saltan las reglas, “No dejes camino real por vereda”. Asimismo, respetan la experiencia de las personas mayores que obedecieron y lograron recompensas y siguen los buenos ejemplos.
3. Tomar resoluciones propias
La mayoría de las personas van tras la gente popular, sean buenas o bien malas, sin medir las consecuencias. Que sean "cool" no quiere decir que sean buenos ejemplos a seguir. Hacen lo que hacen, pero con el tiempo se dan cuenta de sus equivocaciones y ven todo cuanto han perdido. Las personas obedientes, en cambio, toman sus decisiones sabias, aunque sean los únicos que hacen lo correcto y sean objeto de burlas y críticas.
4. Evitar tomar atajos
La mayoría de las personas desobedientes siempre y en toda circunstancia, y en todo instante, llegan antes por el hecho de que toman atajos. Estas personas conocen mil rutas alternativas, no aceptan reglas o bien simplemente las ignoran. Al final se presentan con cara de triunfo: se creen mejores, puesto que lo reciben todo sin esfuerzo alguno; realizan cosas que, de alguna manera, los hace sentir superiores, más inteligentes y populares que los demás: ese éxito es momentáneo. Debemos enseñarles a nuestros hijos a ver un patrón en estos casos: por norma general, lo que fácil viene, fácilmente se va.
No es tan complicado saber en qué momento alguien es obediente, y, a diferencia de otros, esta persona está presta a aceptar los desafíos. Aparte de esto, está presta a aprender y entiende que todo requiere paciencia para lograr resultados. Hay que enseñar a nuestros hijos a esforzarse por seguir el camino que les llevará a lograr las cosas diciendo la verdad, siendo honrados y transparentes.
Cuando los hijos entienden que no hay 2 caminos, sino solo uno que les conduce a lo bueno y al genuino éxito, y que el otro camino no es sino un espejismo, los progenitores van a tener mayor oportunidad de guiarles, para que puedan escoger las resoluciones apropiadas que conduzcan a una vida completa. Una vida en donde siempre se recibe más de lo que se da.

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